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El amor y la Libertad

En el año de 1814, Bolívar había escrito en una proclama “Así parece que el Cielo para nuestra humillación y nuestra gloria ha permitido que nuestros vencedores sean nuestros hermanos y que nuestros hermanos únicamente triunfen de nosotros”

Para iniciarnos en el camino del Amor, debemos ser libres, muy libres porque el amor exige libertad. La libertad es parte de la vida y la vida ¿Qué es la vida? El existir es vivir, es “ser, es sentir… Es estar aquí y ahora, es tener conciencia del presente “Yo Soy”, “Yo Estoy”, “Yo Siento”, “Yo Existo”. Es mucho más, es saber que ya estabas, que había sido y que siempre estaré. Que estuviste, no con remembranzas de un pasado, sino con una conciencia cierta de “Yo soy la vida” palpitando, pensando, actuando, sintiendo y amando.   Es saber que estamos, que pertenecemos “al Infinito” y nos hicimos finitos a través de muchos cuerpos, muchos vehículos, para Estar aquí, en el presente, en este momento, en este planeta, en la Tierra, entre la tierra y el cielo y ser parte de ellos, de sus elementos, del agua y sentirla, formando parte la vida, del aire y vivir de él. Respiramos al nacer, el oxígeno nos da la vida, sentir el calor del fuego y pisar realmente la tierra, todo eso nos da la vida y nos permite invocar a Dios y enseñarnos a conocer el Amor…

Es el sentirnos aliento de vida, que tenemos un espíritu encarnado que debemos elevar hasta una instancia infinita… Es el descender de una realidad cósmica y manar de una inteligencia sublime, es “Ser” hijos de Dios, al que pertenecemos por siempre y que a la vez, nos hace libres para entender la libertad. La libertad, es el sentirnos libres y a la vez sentir que pertenecemos a la humanidad como un todo. Cuando somos libres acá en la tierra, debemos sentirnos nosotros mismos, sin dependencias ni apegos, debemos sentirnos respetados en nuestras ideas, en la palabra y en la acción, nadie puede privarnos de expresar lo que pensamos, sentimos, trasladarnos de un lugar a otro, reunirnos con quien sentimos empatía, ese es el estar libre ante los hombres, ante las leyes y ante la sociedad, ésta sigue siendo la libertad terrenal y de la actuación y del uso que hagamos de ésta, nos conducirá hacia la libertad espiritual, que se llega a experimentar realmente en el camino de la evolución espiritual, donde intervienen los cuerpos superiores del hombre, pero tambien participan los cuerpos inferiores, no olvidemos que en el cuerpo físico están el corazón y el cerebro que manejan los sentimientos y pensamientos y nuestro cuerpo físico maneja como una maquinaria increíble todas las sensaciones y percepciones aunado a las emociones y hasta nuestro cuerpo físico tiene su libertad… es tan perfecto, que rechaza lo que nos hace daño, desecha las toxinas, se bota el aire contaminado en la respiración, el aparato digestivo controla todo lo relacionado con la alimentación, botando lo que no nos sirve, el corazón nos mantiene como una máquina energética, purificando nuestra sangre, el sudor controla la temperatura, la piel actúa como coraza protectora de todos los miembros y órganos que trabajan en equipo e inteligentemente para hacernos crecer, reproducirnos y manifestar la expresión de la inteligencia como escribe D. Chopra. “ Y esta inteligencia actúa a través de las siete leyes espirituales, si miramos… las células del cuerpo, a través de su funcionamiento veremos la expresión de estas leyes y observando el comportamiento de las células de nuestro cuerpo, podemos ver la expresión más extraordinaria y eficiente de las siete leyes espirituales… son los pensamientos de Dios”.

El equipo inteligente del que fuimos dotados hace un trabajo biológico, fisiológico, anímico y vital y nos ayuda a vivir, pero conducidos por todo un proceso espiritual claramente expuesto por Depack Chopra en una de sus obras. Este proceso físico, mental, espiritual, nos sirve de base en los caminos de la vida, para arribar a la libertad como opción en la búsqueda de la verdad, la felicidad y el amor, mediante el libre albedrío, libertad concedida por el Padre, de la que se desprenden una serie de libertades trabajadas por el hombre.

Entre esos tipos de libertad se encuentra la libertad en cuanto a la conducta manejada por los psicólogos conductistas, entre ellos: B. Skinner, quien escribió: “ Mas alla de la Libertad y la Dignidad”. En la literatura histórica se describe el concepto de libertad, en atención a cada época histórica y esto naturalmente incide en la concepción del amor.

Cuando se trata de hablar de libertad, no podemos olvidar a nuestro Libertador, su concepción de Libertad era revolucionaria. Ética y propiciatoria de un cambio total en las ideas político-sociales-educativas de la época, estos enunciados nos hablan de su concepción libertaria. “Un pueblo pervertido si alcanza su libertad muy pronto vuelve a perderla… la felicidad consiste en la práctica de la virtud… y el ejercicio de la justicia es el ejercicio de la libertad.” “Moral y luces nuestras primeras necesidades”.

En el año de 1814, Bolívar había escrito en una proclama “Así parece que el Cielo para nuestra humillación y nuestra gloria ha permitido que nuestros vencedores sean nuestros hermanos y que nuestros hermanos únicamente triunfen de nosotros”.

En esos primeros años de lucha pensaba que podría obtener ayuda de Inglaterra y en algunos de los contactos de ayuda en su proyecto precisaba “Ventajas tan excesivas pueden ser obtenidas por los mas débiles medios, treinta mil fusiles, un millón de libras esterlinas, buques de guerra, municiones y algunos voluntarios militares… es cuanto se necesita para dar la libertad a la mitad del mundo y poner el universo en equilibrio.”

Bolívar nuestro Libertador escribió, Cartas, proclamas y hay frases que han quedado entre nosotros como un ejemplo de libertad. “Libertador es más que todo, por lo mismo yo no me degradare ante un trono”. El Juramento del Monte Sacro es una pieza oratoria que esculpió la palabra “Libertad”, Simón Bolívar juro solemnemente consagrarse a la Independencia de su Patria y de América”.

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En ese momento según algunos autores nació el Libertador, del cual dijo su maestro Simón Rodríguez “Los Bienhechores de la Humanidad no nacen cuando empiezan a ver la luz, sino cuando empiezan alumbrar ellos”.

Todos anhelan ser amados, ningún ser humano puede vivir sin amor

El tener vida y disfrutar la libertad nos hace sentir en sociedad, seguros en nuestra cotidianidad, serenos en nuestra personalidad, fuertes en la familia y espiritualmente evolucionando por la paz y el amor. Para poder dar amor y recibirlo debemos ser libres, con referencia a esto Thoreau escribió “Los pájaros nunca cantan en las cuevas” porque el amor es alegría y sin alegría no hay canto, Dios ama la alegría, por eso todos los seres humanos que sienten amor, estarán alegres, deberán estar concientes que donde aparecen sus derechos, continúan los de los demás, que son tan humanos como nosotros y que son nuestros hermanos. Ningún ser humano libre debe permitir que se le imponga una manera de pensar o de conducirse, ni en familia, ni en relaciones de amistad o de pareja, el amor así como exige libertad, exige estima, consideración y respeto. En las familias y en las comunidades cada miembro enseña, lo que sabe de la libertad y el amor, en la forma en que hablan, se tratan y hasta en los gestos y los niños aprenden de esos patrones de comportamiento que en la mayoría de las veces están estereotipados, por ejemplo se le dice a los niños “los hombres no lloran”, “los hombres no se besan”, “cuida a tus hermanas ”, “todos los hombres son peligrosos”, “no visites a esa pareja, es rara, se bañan con los niños”, “tu mamá tiene que estar en la casa”.

La forma de hablarles y conducirlos crea patrones deformantes de lo que son las relaciones afectivas, amorosas y respetuosas. Esos patrones de conducta que se convierten en enseñanza practica y en aprendizaje inapropiado, nos coartan la libertad en el camino del amor. ¿Y cual nos preguntaremos en muchas ocasiones, es el camino del amor? Es el mismo hacia la libertad, por lo siguiente.

Todos anhelan ser amados, ningún ser humano puede vivir sin amor y hay otra verdad: todos los seres humanos son únicos, son diferentes aunque se interrelacionen, hacen cosas y viven en conjunto, en sociedades, con normas, leyes, estatutos que reglamentan la convivencia humana, que en algunos pueblos defienden la libertad, pero en otros, solo entre comillas está “la defensa de la libertad”. Estas instituciones disímiles en atención a raza, nación o pueblo, funcionan y evolucionan dentro de la cultura, con el hombre como actor, autor y protagonista de su propia vida, de su propio camino.

Leo Buscaglia, en su obra escribe “todos tenemos nuestra personalidad y debemos tener libertad para desarrollarla… Hay mil caminos para llegar al amor y cada quien encontrará el suyo, si escucha su voz interior”. Un famoso antropólogo llamado Castañeda, que escribió mucho sobre los indios norteamericanos, hacía la siguiente salvedad sobre los caminos “cada camino es solo un camino entre los millones de caminos. Por lo tanto, no deben olvidar que un camino es solo uno… si sienten que no deben seguirlo, no deben permanecer en él bajo ninguna circunstancia, así no herirán ni se herirán si lo dejan, porque su corazón les dice que así lo hagan. Estudien cada camino detenidamente y luego pregunten ¿tiene corazón este camino? Si la respuesta a la pregunta es que sí, entonces es bueno porque nuestro camino es el amor”. Yo analizo ¿por qué mi corazón?, porque es en nuestro corazón donde se sitúa el anajata chakra (portal de energía prana) que como un templo de amor y de fé, según la filosofía oriental es la residencia del espiritu, donde se rige la energía física, pone en armonía las emociones y guía todas las acciones del intelecto y la voluntad.

En oriente, existe una técnica de salud denominada Yin Shin Do, que conduce a la libertad espiritual mediante la Acupresura, que logra fortalecer los verdaderos deseos del corazón y cuando se experimenta la libertad espiritual, las actitudes espirituales cambian, hay un equilibrio emocional-físico y su ascenso hacia la espiritualidad.

Este tratamiento ayuda a las personas y a las familias que tienen que velar por los niños, no olvidemos que las familias ya sean abiertas o extrovertidas, cerradas o tradicionales y las hay también libertinas, donde todo el mundo hace lo que le da la gana. Todos los extremos son dañinos en el aprendizaje del amor, lo ideal es una comunidad, sociedad, familia y escuela equilibradas, que enseñen al niño el camino de la libertad y el amor con frases como: te queremos mucho, respeta a los mayores, se prudente con los desconocidos, no podemos desconfiar de todos. Ofrece amistad y ayuda.

El hombre como ser bio-psico-social, vive en una sociedad donde está en contacto con: La familia, la escuela, el trabajo, las instituciones, etc. Y en todo no está nunca solo, sino que vive y se desenvuelve en forma armónica o inarmónica y entonces, en el camino de la Libertad y el Amor “aparece” el otro como lo denomina Ignacio Larrañaga en un capítulo denominado “El deporte de amar” en su obra “Del Sufrimiento a la Paz”. Él escribe, “pero si el fuego me viene del otro, ¿qué se puede hacer? ¿Quién puede entrar en el Santuario de la Libertad del otro? ¿Quién puede abstraerse por completo de la presencia humana y refugiarse por completo en la soledad? ¿Habrá alguna forma de mitigar los… inevitables que nos vienen del otro?

Si las hay, es el Deporte del Amor, pero antes hay que despertar, relativizar, desasirse, controlarse a sí mismos y… “el arte que vengo a enseñarles… es de efectos milagrosos, liberadores… cuando uno se siente amado por Dios, como hijo único este arte de amar no solo es fácil, sino inevitable.”

En fin, cada vez que alguien te haga sufrir, en lugar de enviarle ondas agresivas, que solo a ti te dañan, inúndalo de dulzura, llénalo de cariño. Ámalo y esto aunque incomprensible, es real y afirma al final del párrafo, no hay en el mundo terapia tan liberadora, es la más sublime libertad.”A la libertad llegamos con nuestra evolución espiritual, camino de la realidad única llena de luz y plena de amor.

¿Qué es la vida? El existir es vivir, es “ser, es sentir… Es estar aquí y ahora